(18 de enero de 2015, tumulto frente al edificio Le Parc, periodistas, camarógrafos, policías, ambulancias y curiosos. En un lugar privilegiado, junto a las cintas de “Peligro” que demarcan la zona, el oficial Mastronicola dirige el gentío y determina quién entrará y quién no)
Curioso 1: -¿Acá es donde mataron al ruso?
Oficial Mastronicola: -Más respeto, que está hablando de un fiscal de la Nación, caído en cumplimiento de las sacrosantas funciones pertinentes a la ley, delegadas por las instituciones argentinas.
Curioso 1: Ah, es el ruso de la tele
Oficial Mastronicola: -25 pesos la entrada. 40, con vistas desde la ventana del piso 12, 60 con selfie al lado del fiambre.
Curioso 1-25 pesos?
Oficial Mastronicola: -Que sean treinta para el pipiolo.
Curioso 1: -¿30? ¡Ah, jaaa! ¿Y por qué?
Oficial Mastronicola: -Porque soy el oficial a cargo y ustedes vienen acá a aplastar todo, me ensucian la entrada del edificio, se llevan los indicios materiales como souvenirs y yo tengo que recibir una compensación, Así que 25 mangos o no ven ni al ruso ni el charco de sangre.
Curioso 1: -¡Sos vivo, eh, sos vivo, eh!
Oficial Mastronicola: -Ustedes también: 40 pesos No me importa si tienen chicos. Como si no tuvieran ojos. Bué, bué, que los párvulos paguen 20 ¡Eh, qué te hacés el vivo vos! ¡Bajá del balcón! ¿Así que querés ver gratis a un héroe nacional en su último acto de servicio? Hay que pagar, hay que pagar.
Oficial Mastronicola: -Más respeto, que está hablando de un fiscal de la Nación, caído en cumplimiento de las sacrosantas funciones pertinentes a la ley, delegadas por las instituciones argentinas.
Curioso 1: Ah, es el ruso de la tele
Oficial Mastronicola: -25 pesos la entrada. 40, con vistas desde la ventana del piso 12, 60 con selfie al lado del fiambre.
Curioso 1-25 pesos?
Oficial Mastronicola: -Que sean treinta para el pipiolo.
Curioso 1: -¿30? ¡Ah, jaaa! ¿Y por qué?
Oficial Mastronicola: -Porque soy el oficial a cargo y ustedes vienen acá a aplastar todo, me ensucian la entrada del edificio, se llevan los indicios materiales como souvenirs y yo tengo que recibir una compensación, Así que 25 mangos o no ven ni al ruso ni el charco de sangre.
Curioso 1: -¡Sos vivo, eh, sos vivo, eh!
Oficial Mastronicola: -Ustedes también: 40 pesos No me importa si tienen chicos. Como si no tuvieran ojos. Bué, bué, que los párvulos paguen 20 ¡Eh, qué te hacés el vivo vos! ¡Bajá del balcón! ¿Así que querés ver gratis a un héroe nacional en su último acto de servicio? Hay que pagar, hay que pagar.
(El oficial Mastronicola se aleja para controlar a otros curiosos)
Curioso 2: -Este es un vivo: quiere hacer guita a costa del ruso. Cuarenta años de escenas del crimen. Nunca pagué. Estuve en la escena del crimen de Lourdes Di Natale: caída desde un quinto piso. La de Juan Castro, caída desde un primer piso. Y la del mayor Alberte, caída desde un piso nueve. Por qué todas caídas. Porque este país es así, el que no corre, vuela. Ahora, que no me pase como me pasó con el brigadier Echegoyen, que yo estaba convencido de que era el brigadier por el uniforme y resulta que era Olmedo vestido el capitán Piluso. Nah, es joda, no lo vi porque había entrado Horacito ya.
Curioso 1: -qué pasa petiso, qué te metés, qué te metés, qué me importa si sos petiso, yo pagué 40 para estar adelante. ¡No empujen, no empujen que me voy a caer en el charco!
Curioso 2: -Qué pasa, querido, no podemos estar todo el día, pasó el de TN, pasó el de canal 9, hasta el de Crónica pasó y nosotros estamos acá. Pongan un horario y respétenlo carajo.
Oficial Mastronicola: -¡Sillas! ¿Quién quiere sillas? ¡A ver las mujeres! ¡Cinco pesos la silla! cachen una, que cuando estén frente a la figura yacente del fiscal les va a dar un soponcio y se pueden caer y darse flor de golpe en la cabeza y más que turulatas quedarse finadas para siempre. ¡Y la policía no tiene presupuesto para hacer dos escenas del crimen! Que un cadáver con más de diez minutos de muerto, Horacito Stiusso le inventa una historia y te lo hace terrorista al servicio de Alá. ¡Sillas!
Curioso 1: -Este no piensa más que en la guita —¡No te subas a la silla petiso! ¡Ahhhhh ¿ven, ven? Como es enano se sube en la silla
Mujer: -¿Cuándo lo sacan, cuándo lo sacan, cuándo lo sacan?
Oficial Mastronicola: -¡Choripan, choripan, coma el rico choripan que después de esto, por mucho tiempo en este país no se van a nombrar, que con el héroe cívico en medio del charco de sangre se viene otra que reíte del 55! A lo chori, chori hecho con carne kasher en homenaje a nuestro héroe.
Curioso 3: -Cómo chori, es un muerto ilustre, es un héroe, es es es chimichurri eso, dame dos, uno para mí y otro para la nena.
Mujer: -Ahí viene, ahí vienen, esa es la viuda, esa es la viuda
Curioso 1: -Estaban separados, qué viuda.
Mujer: -Miren la madre, cómo sufre.
Curioso 1: -Esa petisa no es la madre, es la fiscal.
Mujer: -Bueno, pero sufre igual
Curioso 2: -Ella llamó al 911, llamó al 911.
Curioso 1: -Sí, y después sacó toda la guita.
Un descolgado: -Berni, Berni, me guiñó el ojo, Berni
Mujer: ¡Silencio! Están pidiendo silencio, hay que arrodillarse y rezar
Curioso 1: -No, hay que cantar el himno.
Curioso 2: -Cómo van a cantar el himno, no ve que era judío.
Curioso 1: -Y qué tiene que ver si era argentino y peleaba contra los iraníes.
Curioso 2: -¿Argentino? Más se quisiera, vivía más en Yanquilandia que acá, una medallita del Congreso, un viático del Departamento de Estado, un sobrecito de la CIA.
Oficial Mastronicola: -Eh, oiga, diga, no ensucie la memoria del fiscal que no es un felpudo. Era argentino, por más que de chico le enseñaron a hablar el wish wish.
Curioso 1: -Era israelí, la noticia la dio un periodista israelí que le mataron los abuelos en Alemania.
Curioso 2: -¿Y qué tienen que ver los abuelos?
Curioso 1: -Ah, no sé, pero siempre hay que decirlo.
(Presionando, el grupo se abre paso hasta el departamento. Las cabecitas se juntan en la puerta y se mueven como moscas)
Curioso 1: -Mire la computadora dónde está abierta, mire qué fotos, qué cuero, carne de exportación.
Oficial Mastronicola: -¡Y bueno, el hombre se tenía que distender! Porque antes que nada era hombre, y como Antonito es dueño de esos boliches, iba de invitado y le hacían masajes en salva sea la parte! Y no digo más nada que para el otro domingo ya le prometí una entrevista al gordo Lanata. Taca taca. Que no me la sople el portero que ya estuvo en matufia con ese Pacher, Pacher, que llegó bien temprano, como si los jacobos le hubieran pasado el dato, no sé si soy claro. ¡Señora, haga la fila y quédese atrás que la suya no es preferencial… ah, no sé lo que va a ver, pero para lo que pagó, confórmese con una gota de sangre. ¡Y dejen pasar que se vienen las selfies con el yacente al lado con los bracitos para arriba como en Cancún!
(El oficial Mastronicola se abre paso y subiéndose a una silla mira a todos, que siguen agolpados en la puerta)
Ay, dio mío, mirá cuánta gente vino, cómo se nota que era un tipo querido. Ay, dio mío, qué mal te veo yegua, asesina por telekinesis política, sombra terrible de la Patagonia que se vino a llevar un fiscal que estaba al servicio de la Patria… bué, no sé cuál, pero que estaba al servicio, estaba.
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